
Cuando se trata de cocinar a la parrilla, usar un kamado puede ser una experiencia increíble, pero también está lleno de potenciales trampas. Muchos aficionados cometen errores que arruinan sus asados y apuestan por un sabor que no es el esperado. En este artículo, vamos a identificar los errores más comunes al utilizar tu kamado y cómo evitarlos fácilmente. Aprenderás a sacar el máximo provecho de tu parrilla sin caer en las mismas piedras de tropiezo que otros. ¡Prepárate para disfrutar de carnes perfectas y convertirte en el rey de la parrilla!
- El modelo de Kamado Bono Grande Limited Red tiene importantes mejoras técnicas: - Ruedas mejores y más anchas; - Mesas laterales con ganchos aún más resistentes a la intemperie; - Bisagra con un sistema de 3 muelles más fuertes de nueva generación; - Nueva junta de malla metálica resistente al calor; - La rejilla de cocción de acero inoxidable AISI 304.
- El dispositivo es más grande diseñado para grandes fiestas (15 o más personas). Perfecto también para restaurantes y bares. Es económico, consume poco carbón y la temperatura de cocción es fácil de manejar.
- La gran parrilla de cocción de 56 cm puede albergar 40 hamburguesas, 4 hombros de cerdo, 8 pollos, un pavo de 16 kg, 20 filetes o una pizza de 36 cm de diámetro. Puedes asar, ahumar, barbacoa, hornear pizza y pan o sopa, asar.
- El dispositivo está equipado con un accesorio imprescindible: el sistema de cocción "Dual Zone". Utilizando el cómodo mecanismo que te permite separar y colocar separadamente las dos partes de la parrilla y dos partes de deflector, serás capaz de asar todo lo que quieras, ya sea carne, verdura o postre.
- El modelo Bono Grande Limited viene con marco de acero inoxidable con ruedas y estantes de bambú. Se vende en color negro y rojo con los siguientes accesorios incluidos: el sistema "Dual zone", recogedor de cenizas, soporte para pollo de cerámica, cubierta para exterior.
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No pre-calentar adecuadamente el kamado
Si alguna vez has visto cómo un chef prepara esa carne perfectamente jugosa en el kamado, seguro que te has preguntado cuál es su secreto. La verdad es que no solo es la calidad de la carne, sino también el proceso de pre-calentamiento que juega un papel crucial. Pero, ¿realmente es tan importante calentar el kamado antes de cocinar? La respuesta corta es sí, y te lo cuento a continuación.
Importancia del pre-calentamiento
Cuando enciendes tu kamado, estás creando un pequeño horno en el jardín. ¿Y qué hace un buen horno? Calentar uniformemente y mantener la temperatura correcta. El pre-calentamiento del kamado no es solo un consejo de abuela, es una necesidad si no quieres acabar con un asado que parece más un desastre que un festín.
Ahora, el pre-calentamiento ayuda a que las temperaturas se estabilicen y se alcance ese calor que hace que los sabores de tus ingredientes despierten. Si pasas por alto este paso, es probable que la carne no se sella bien, en vez de eso, terminará cocinándose lentamente, y la jugosidad que esperabas se al irá por el desagüe. Cuando calientas adecuadamente, el exterior se carameliza, reteniendo todos esos jugos tan sabrosos. Así que no te saltes este paso clave, ¿eh?
Consecuencias de un pre-calentamiento inadecuado
El otro día, un amigo mío decidió que no era necesario esperar. "Bah, un par de minutos y listo", dijo. Para no hacer larga la historia, su pollo terminó siendo un desastre seco. Cuando no pre-calientas, arriesgas no solo la textura, sino también el sabor. Aquí las desgracias son varias:
1. Cocción desigual: Si el kamado no está listo, tendrás un filete por un lado bien hecho, mientras que el otro parece salido de un concurso de sushi.
2. Prolongación del tiempo de cocción: ¿Qué pasa si no alcanzas la temperatura adecuada? Tendrás que terminar cocinando mucho más tiempo, y eso significa carne dura o, como ya mencionamos, seca.
3. Incremento de humo y sabor amargo: Al fallar en el pre-calentamiento, el combustible no se quema eficientemente, lo que hace que tus alimentos se ahumen de manera irregular. El resultado es ese sabor amargo que nadie quiere en su plato.
Así que ya lo sabes, querido asador. La próxima vez que uses tu kamado, asegúrate de darle ese cariño inicial. Deja que se caliente bien y prepárate para disfrutar de una barbacoa digna de un gran chef. Si no sabes cómo manejar el tiempo de pre-calentamiento, tal vez deberías empezar a estudiar un poco más sobre cómo funciona tu kamado. Una buena opción es echarle un vistazo al Kamado Bono Media EVO, que es perfecto tanto para principiantes como para los más experimentados, gracias a su fácil manejo. ¡No le temas al pre-calentamiento y a disfrutar de unas carnes espectaculares!
- Parrilla de cerámica premium con soporte de hierro fundido
- La rejilla de cocción abatible de acero inoxidable permite añadir carbón mientras se cocina
- Carcasa de paredes gruesas y resistentes al calor que bloquea el humo y la humedad a cualquier temperatura
- Ventilación de hierro fundido para controlar la temperatura
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Uso incorrecto de los ingredientes
Un día soleado, Juan decidió hacer la mejor parrillada de su vida. ¡El kamado lo había puesto de moda entre sus amigos! Pero al abrir la tapa, el humo no era el que esperaba y el aroma… bueno, no era exactamente irresistible. Ahí fue cuando se dio cuenta de que el uso incorrecto de los ingredientes había sido su principal error. Vamos a ver en qué se puede fallar y cómo se puede arreglar.
Elección de combustibles y maderas
La elección de combustibles y maderas es como elegir el playlist para una fiesta, si te pasas de frenada, la cosa puede convertirse en un desastre. Muchos novatos optan por carbón de baja calidad o mezclas raras, pensando que “todo carbón es igual”. ¡Gran error! Utilizar carbón de leña natural es la clave para un buen sabor ahumado. Marcas como Kamado BONO BBQ ofrecen carbón que enciende rápido y da ese toque ahumado deseado.
Y no olvidemos las maderas. Usar maderas aromáticas como el nogal o el manzano puede ser un juego cambiante. Pero, ojo, no todas las maderas son adecuadas. El pino, por ejemplo, puede generar creosota y amargor. Así que, cuando hagas tu elección, asegúrate de que sean maderas secas y específicas para parrilladas.
Cantidad de carbón a utilizar
Ahora, hablemos del carbón. Si crees que más carbón siempre es mejor, es hora de replantear esa idea. La cantidad de carbón que eches en tu kamado es crucial para el control de la temperatura. Si pones demasiado, corres el riesgo de quemar tu comida. Usar un kamado como el Kamado Joe KJ13RH Joe Jr. te ayuda a regular mejor el calor, pero si abusas del carbón, nada de esto importa.
Como regla general, utiliza suficiente carbón para llenar un tercio de la base, y ajusta según el tiempo de cocción y la temperatura deseada. Si solo quieres un toque de sincera parrillada, menos es más. Con un ambiente bien equilibrado, podrás disfrutar de una carne jugosa y perfectamente cocida. Así que, verifica tus medidas antes de lanzarte a la brasa. ¡Tu paladar te lo agradecerá!
- KAMADO GRANDE PARA FAMILIA Y AMIGOS El Kamado Bono EVO Media, de 56 cm con rejilla de 46 cm, es ideal para familias y reuniones: más espacio, más potencia y máxima versatilidad
- SISTEMA GRILLMAX DE 3 NIVELES Cocción directa e indirecta simultánea en varios niveles, ideal para grandes cantidades. También ahumado en caliente; ahumado en frío y pizza con accesorios que se venden por separado
- BISAGRA EASY LIFT Y CARRO MÓVIL Bisagra «Easy Lift» reforzada para abrir sin esfuerzo, carro estable con ruedas delanteras con freno y mesas laterales para máxima comodidad
- FORMA PROTEGIDA Y CONTROL PRECISO Forma cilíndrica protegida como diseño registrado, cerámica extragruesa, cámara de combustión modular, termómetro calibrable y regulador de aire de hierro fundido
- EQUIPAMIENTO PREMIUM COMPLETO Incluye piedras deflectoras, soporte cerámico para pollo, rejillas extragruesas, funda, sistema de limpieza de cenizas, atizador y libro de recetas BBQ en inglés
Última actualización el 2026-11-03 / Enlaces de afiliados / Imágenes de la API para Afiliados
Mal ajuste de ventilaciones
A veces, al encender el fuego en tu kamado, puede que te encuentres con que hay más humo del esperado, o que la temperatura no sube como debería. Y ahí es donde el tema de las ventilaciones se convierte en el protagonista de una historia un poco dramática. No se trata solo de encender una parrilla, se trata de conseguir ese sabor ahumado perfecto, ese que hará que tus amigos quieran volver, pero si las ventilaciones no están bien ajustadas, podrías encontrarte en un mar de frustración.
Las ventilaciones de tu kamado, tanto las superiores como las inferiores, son esenciales para regular el flujo de aire. Cuando el aire entra y sale de forma equilibrada, estás en el camino hacia una cocción uniforme y deliciosa. Si cierras demasiado las ventilaciones, el fuego se quedará corto, haciendo que tus costillas queden más secas que una pasa. En cambio, si las dejas abiertas de par en par, ¡prepárate para un asado más rápido que un rayo y bastante achicharrado! No, gracias.
¿Cómo identificar un mal ajuste de ventilaciones?
Sin lugar a dudas, todos hemos tenido ese momento incómodo donde, tras un rato esperando, nos damos cuenta de que el fuego no quiere cooperar. Uno de los síntomas más claros de un mal ajuste es, como mencioné antes, el exceso de humo. Si al abrir la tapa parece que has invitado a una nube de tormenta a tu jardín, es señal de que no está entrando suficiente aire. Otro indicador son las variaciones de temperatura. Si el termómetro de tu kamado está más loco que un paseo en montaña rusa, algo no está bien.
Es importante también prestar atención a la dinámica de la cocción. Si tus alimentos se cocinan demasiado por fuera pero están crudos por dentro, bye bye, asado perfecto. Esto indica que el flujo de aire está desequilibrado, lo que afecta tanto el sabor como la textura de lo que estás cocinando.
Cómo ajustar las ventilaciones a tu gusto
Ahora que ya sabemos que un mal ajuste puede traerte problemas de primera, ¿cómo lo solucionamos? Primero, empieza abriendo las ventilaciones un poco más de lo habitual. Da un vistazo a cómo se comporta la temperatura y observa si aumenta o no. La regla de oro es que más aire significa más fuego. Si ves que el fuego está vivito y coleando, es que la ventilación comienza a cumplir su trabajo. Por otro lado, si el fuego sigue débil, ve abriendo las ventilaciones inferiores poco a poco hasta conseguir el estado ideal.
Recuerda que la práctica hace al maestro, no te desanimes si al principio no aciertas. La clave está en ir ajustando progresivamente hasta encontrar el punto perfecto de cocción. Y si todo lo demás falla, ¡siempre puedes pedir consejo a ese vecino parrillero que parece un maestro en la cocina! Confía en mí, esas charlas pueden ser más esclarecedoras que cualquier tutorial en línea.
Así que ya lo sabes, si quieres que tus asados en el kamado sean épicos y no una comedia de errores, asegúrate de que esas ventilaciones estén ajustadas como es debido. ¡El sabor y tus amigos te lo agradecerán!
Ignorar tiempos de cocción
Un domingo por la tarde, la brisa acaricia tu piel mientras un grupo de amigos se agrupa alrededor de un kamado humeante. ¿Y tú? Eres el rey de la parrilla, o al menos eso crees. Has cargado la carne más jugosa y le has dado a la brasa todo tu amor. Pero un detalle pequeño, casi insignificante, acaba por arruinar esa comida: te olvidaste de los tiempos de cocción. ¿Te suena familiar? Ignorar estos tiempos puede ser el principio del fin de una barbacoa épica.
Los tiempos de cocción son como el ritmo de una buena canción. Puedes tener la mejor melodía, pero si no le das su espacio a los acordes, la combinación no sonará bien. Por eso, calcular el tiempo adecuado es crucial, no solo para que la carne esté en su punto, sino también para evitar acabar con un trozo demasiado seco o, peor aún, crudo en el centro. Siempre resulta más fácil decir “un ratito más” y luego resignarte a un desastre culinario. La clave está en conocer lo que cocinas.
La importancia de conocer el tipo de alimento
Quizás piensas que un trozo de carne es solo eso: carne. Pero aquí hay jugadas bien distintas. Los cortes de carne tienen diferentes características y requieren tiempos distintos. Por ejemplo, unos cortes más magros como el solomillo se cocinan rápido y si no les pones ojo, pueden volverse un chicle. Por otro lado, un brisket necesita de un buen rato, porque buscamos que se deshaga en la boca.
A la mayoría nos gusta lucirnos con un buen plato, pero ¿vale la pena arriesgar esa pieza premium por no prestar atención al reloj? Te recomiendo que, antes de encender el fuego, eches un ojo a una receta. Anota los tiempos y, si eres un poco más aventurero, adáptalos al grosor de lo que estás cocinando.
Usar termómetros y no confiar solo en el tacto
¿Te has visto en esa situación en la que tocas la carne y decides que “se siente bien”? La verdad es que, aunque tengas un buen instinto, eso no siempre garantiza el éxito. Puedes estar jugando a la ruleta rusa con cada filete. Aquí es donde entran los termómetros de cocina, esos amigos que siempre dicen la verdad. Aunque suene un poco a tecnología del futuro, un simple termómetro puede ser tu mejor aliado.
Con un termómetro de carne, puedes saber exactamente si el pollo ha llegado a los 75°C o si la ternera está en su punto. No te estoy diciendo que dejes de lado tu intuición, pero mezclarla con un poco de tecnología no viene nada mal. Así, cada vez que saques del kamado una pieza perfectamente cocida, tus amigos pensarán que eres un maestro de la barbacoa. ¿No quieres eso?
Aprender de los errores
A veces, los mejores aprendizajes vienen de una experiencia no tan grata. Esos fracasos en la parrilla son historias que adornan las reuniones, así que no le temas a cometer errores. A cada uno le ha pasado. La clave está en aprender de ellos y hacer los ajustes necesarios para la próxima vez. No hay nada más satisfactorio que decir: “Recuerdo aquella vez que quemé el pollo… pero ahora tengo mis tiempos de cocción perfectos”.
Así que la próxima vez que te pongas a encender el kamado, date un tiempo para investigar, anotar los tiempos de cocción y, sobre todo, darle a cada pieza de carne su respeto en la parrilla. Eso marcará la diferencia entre una comida olvidable y una experiencia inolvidable. ¡Ahora sí que puedes llamarte un verdadero maestro asador!








